Compre su Navidad

La inspiración viene en parte por salir de la casa en estos días y ver las lucecitas puestas en las otras casas (aspecto casi competitivo en la provincia de Cartago) que llevan la insignia de la navidad. Y para ser breves, ya todos sabemos que la pregunta que nos vienen a hacer presbíteros, profesores, padres de familia, programas de tv y personas de las diferentes clases sociales, es ¿Cuál es el sentido de la Navidad? Pues, jeje, en fin, este discurso es cansado y ya la pregunta está bien trillada. El caso es que no se trata de hablar de los lineamientos religiosos, ni del materialismo, ni de hablar quizá de que la Universal ponga su arbolito en setiembre o que el rotulito de "aparte ya para navidad" esté puesto desde agosto. Todo eso ya se sabe bien. La gente, sea como sea, recibe el aguinaldo por estas épocas (si el aguinaldo se recibiera a finales de enero, el día de San Valentín se anunciaría como desde noviembre probablemente) y eso es el origen y fin de todo este olor "a compras, enhorabuenas y postales".
Cómprese entonces cada quien la navidad que quiera. Todas estas cosas las aprendemos unos a obviar, otros a aborrecer y otros a apreciar (interesante grupo este), pero casualmente todos nos acostumbramos a ellas. Pero a sabiendas de que la plata hay que gastarla en algo y que para eso la gente se "parte" trabajando, lo que me incomodó, fue un simple diálogo que oí de un par de señores al caminar por la noche, y que es solo un claro y pequeño extracto: "esta navidad ya no va a ser igual". "¿Por qué?" preguntó el otro "con esto de la crisis, ya no se puede celebrar". Sé que no es impactante, el diálogo está común y corriente. Pero, a sacar cada uno conclusiones y ver si es tan cruel el asunto del dinero, o si son otras cosas las que no nos complacen, y hacen que no podamos ver en hechos más simples el motivo de una sonrisa.

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