Naturaleza Corrupta

Se abre paso el sol entre nubes naturales con partículas de smog. Comienza el día en cualquier época del año y a alguien le toca tomar un taxi para llegar al trabajo. El taxista puede presentarse amable, amargado o indiferente, pero si la maría marca 1620 colones, casi que sin excepción, ese taxista le cobrará 1700 ó cualquiera que sea la suma, le "redondeará p'arriba". Verá usted también que si alguien en la soda recibió mal el vuelto, seguramente no diga nada, mire de reojo con una ligera sonrisa en la boca y se marche sin retornar el dinero correspondiente. En fin, sin importar el ambiente donde estemos, nos toparemos con diferentes formas de corrupción y deshonestidad. Corromper es viciar, pervertir, alterar o trastocar la forma de algo. Llevándolo a diferentes niveles, y si le ponemos atención y no nos acostumbramos, nos daremos cuenta que la mayoría de la gente es corrupta por naturaleza, quiere el camino fácil o incluso se llega al punto de una extraña satisfacción o algo por el estilo.

Profesores, estudiantes: el repetido vicio
Quisiera acotar antes que la situación a narrar no es que sea extraña, sino que, por el contrario, estamos tan acostumbrados a vivir con ello que pasamos a formar parte de los cómplices, callando lo que se observa. Así, un(a) profesor(a) cualquiera, entra el primer día en su clase, y sin ningún problema puede mostrarse bonachón, gracioso y buena nota con sus estudiantes, y eso se convierte más bien en un aliciente para proseguir con el curso y dar un mejor esfuerzo. Pero, en mi opinión, más que un carácter amable, no concibo exactamente como un(a) profesor(a) puede convertirse en amigo de algunos de sus estudiantes, porque si bien para algunos esto puede ser un ideal de la enseñanza y esas cosas, un(a) profesor(a) debe ser imparcial, y amigándose con sus estudiantes, deja de serlo. Pero pasemos a los hechos. En el primer semestre, sucedió en mi grupo de cálculo, que el profesor tendió a amarrar ciertos lazos diferenciantes entre los miembros del grupo, cayendo en las llamadas preferencias. Él siempre se enorgullecía "ayudar a quien trabajara por ganar el curso", sin embargo, muchas veces se vio lejos de auxiliar al que se esforzó con los exámenes, "ayudando" (de manera excesiva) más bien al que se esforzó por caerle bien, estudiantes cuyas notas habrían sido motivo de calmantes para otros. Fue también frustrante ver como muchachos de distintos grupos de física y química tuvieron que dar un esfuerzo y estudiar, para ver resultados fuese negativos o positivos, pero propios, justo al lado de otros quienes pudieron dar con la ansiada nota por su 'amistad' con el profesor: antes del examen, ya sabían qué preguntas había en la prueba; después del examen, las puntuaciones subían 10 puntos por fungir como secretario del profesor; durante el examen, se escuchaba "corrija eso" de boca del profesor. Como se espera por supuesto, no era con todos los estudiantes, había trato exclusivo. Más allá de que esto ocurra, es la forma en que ocurre lo que más me preocupa, lo quisiera decir. Si un profesor nota que un estudiante se "mata" y sus notas no son proporcionales a la cantidad de estudio, y este se ve frustrado por diferentes situaciones, el hecho de darle un pequeño "empujón" en casos seleccionados en que se pueda determinar que este "empujón" no es perjudicial, no me parece problemático, no me parece corrupto. Pero antes que nada, está el ser justos con todo al que se mide, así que el regalar por regalar notas, no tiene sentido y es enfermizo para la educación, el estudiante y la comunidad.

Desinformar: un don de estos tiempos
Hablemos de otro tipo de corrupción, la de la información. Mentir, malversar, atestiguar falsamente, malinformar. Todo con un fin. Lo vemos todos los días, y terminan dando políticos, comerciantes, "asesores", sacerdotes, etc. a los juzgados por aprovecharse de un puesto que les concede tergiversar una realidad en beneficio propio. Esta que presento ahora es una situación bastante divertida. Corrían días de noviembre. Para esas fechas estaban próximas a efectuarse las elecciones para los integrantes de la Asociación de Estudiantes de la Escuela de Generales. Anteriormente, se habían efectuado las elecciones para los integrantes de la FEUCR, donde había ganado el partido Convergencia a su más próximo rival (que se pudo confirmar tenía relaciones directas con el PLN) Reacción Universtaria. A este partido, se le asignó el papel de los "derechistas" o "neoliberales" (por razones obvias) dentro de la contienda electoral. Así, después de ese gane de Convergencia cuyo papel fue el izquierdista, llegaron las elecciones de la Asociación de Generales. Se vino a decir entonces que el partido Integración, tenía relaciones directas con Convergencia y que el partido opositor Punto G, con Reacción Universitaria, y por ende, ambos con las respectivas ideologías que cada grupo ostentaba. Y aquí viene la parte graciosa. Sé que cada uno con su ideología, tiene roces con quienes discrepan en ello. Sin embargo, una ideología viene a aplicar a gobiernos reales, estatales, con organismos, entes, políticas que controlar, presupuestos enormes que manejar y cuyo control afecta de manera postiva o negativa a toda una sociedad; incluso, a mi parecer, está bien hablar de ideologías a nivel de la Federación de Estudiantes, porque maneja un esquema más grande de funciones. Pero, ¿la Asociación? Así, cuando uno de los chicos de Integración vino a ofrecerme su programa y su "ideología" y con ello conquistar mi voto, terminó con una frase bastante incoherente: "Bueno, igual yo sé que vos no te dejás llevar por las mentiras de esos fascistas". Sinceramente no pude contener la risa. ¿Sabrá ese tipo quien era Mussolini o qué es el fascismo? ¿Sabrá que en una asociación de estudiantes parece violentamente estúpido decir que se establecerá un régimen fascista? La gente hablaba y hablaba y ambos bandos se reiteraban sus apelativos en alternancia, diciendose en combate "fachos", "troskos", "anarcos", "neoliberales", "comunistoides". En fin. Así se demuestra hasta qué punto puede llegar la gente con tal de conseguir algo. Desinformando, satanizando lo que les podría impedir su cometido. Tengo mis tendencias ideológicas, como todo el mundo, pero para esta decisión me basé en un rápido análisis de quien tenía mejores metas, y mejores posibilidades de convertirlas en realidad; entonces emití mi voto.

De lo grande a lo pequeño, está por todas partes. Desde los gobiernos africanos que no permiten tomar agua del Nilo a otros estados por medio de amenazas militares, hasta el tipo que sigue feliz con el vuelto que no le corresponde dejarse. Corrupción, deshumanizante, que corroe. Vivimos con ella y debemos desafiarla. Alteramos la información, creamos escenarios falsos, nos aprovechamos de nuestra posición y terminamos empañando el vidrio de la transparencia. Y es un hecho que si en lo pequeño somos corruptos, chulos, seguiremos siéndolo y acrecentando la diversidad de situaciones en que demos los regalos con trampas escondidas, y contruyendo puentes del ancho de una persona. Viene la batalla contra la corrupción de la mano de la sinceridad y la honestidad, el bien hacer por los demás, en no resistir a los tratos sobornantes y en algunos casos (para que no suceda como con el amigo "anti-fascista" que quería librarme de las garras del mal) de ver los hechos por uno mismo y no dejar que alguien arregle antes la escena.

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