Sí, no sé perder.

Tenía ganas de escribir, pero cuando pude, estaba demasiado ocupado sintiéndome triste.

El domingo me atreví a estrenar mi cédula para votar (ya la había estrenado en otros campos, claro), y lo hice con ganas de ganar, pensando, leyendo, con sed de cambio y, si bien se supone que la decisión se tomaba con la cabeza, mi ser tenía argumentos muy adentro desde ya hace algún tiempo que provocaban que también lo hiciera con el corazón. El día anterior crucé San José a pie después de venir de la casa de mi novia, y el jolgorio en Avenida Segunda (que la verdad, ya con conciencia de ello, nunca lo había experimentado en vivo) me emocionó más de lo que yo esperaba, de seguro por ver gente feliz, celebrando con banderas y pitando, sin que hubiera ganado la selección. Pero no sólo por esa algarabía, sino porque los colores rojo y amarillo abundaban. Y sentí una especie de esperanza. Me decía a mí mismo que el voto del domingo sería un paso hacia una democracia un poco más parecida a las de la teoría en la clase de sociología.

Y vino esa mañana. Salí a votar cerca de las 7 de la mañana, para pasar el resto del día haciendo un reportaje para mi clase de fotografía. Cuando marqué con la crayolita anaranjada, no hubo ninguna experiencia sobrenatural, ni ningún sentimiento de orgullo exagerado. Más bien, cuando deposité las papeletas en las cajas, sentí una especie de alivio y retorné junto a mi padre hacia mi casa, con un silencio que de alguna manera expresaba mis deseos de que mi voto tuviera tanto poder como creía posible.

Pasé mi jornada entre fotografías de niños cantando porras, basura de banderas, afiches y stickers, políticos y votantes, moviéndome de un centro de votación a otro. Por la tarde me encontré con mi novia en el Centro de San José, y, después de huir de los pitos ya cansones de la avenida segunda, juntos esperamos los primeros resultados, viendo en un televisor de perillas en el puesto de flores diagonal al Banco Central.

La señora del puesto subió el volumen y Sobrado comenzó a leer. Mi novia y yo nos mirábamos perplejos, incrédulos del desastre que se pavoneaba ante nuestros sentidos. Cuando venía en el autobús hacia Cartago, Gabriel me envió un mensaje: "Nos fuimos a la PUTA. Ottón aceptó la derrota". Me di cuenta, igual que una amiga "real" y otros "virtuales", de que no soy un buen perdedor. Porque se supone que los buenos perdedores se resignan y le dan la mano al vencedor, le aplauden y sonríen sin dolor porque el esfuerzo se hizo hasta donde se pudo. Los buenos perdedores salen con la frente en alto pues el contrincante ganó porque, como se dice, tiene mejores condiciones, supera en cualidades y ganó, ganó, simplemente ganó...

Entonces, ¿Cómo voy a querer ser buen perdedor? Yo brinco, pataleo y hasta lagrimeo en primera instancia. No me quedo de brazos cruzados ni acepto que este proyecto de Estado repleto de corrupción, desigualdad, promesas falsas y pisadas sobre la dignidad de la gente, pueda ser lo mejor que tenga el país. Sencillamente no sé perder, ni entiendo por qué llegué a imaginarme que la gente tenía algún ansia de cambio. Nuestra democracia "más sólida de Centroamérica" no pasa ni pasará de que (usando una frase trillada) cada cuatro años se haga un proceso electoral "limpio" (es decir, con los golpes más o menos camuflados y un pueblo casi sonso y sonriente ante lo que le pasa enfrente). No sé perder, ni sabré hacerlo en estas condiciones.

Si para tener una curul, una silla presidencial o un alto puesto -según la sociedad del éxito en COSTA RICA- hay que "venderle el alma al diablo", ser servil o corrupto, entonces el anonimato será la redención pues nada rebasa el valor de la dignidad humana ni la honestidad como modus vivendi. -Mónica Zúñiga

No escribo más. No porque no tenga sobre qué hacerlo, sino porque no tengo ni lo mínimo de escritor como para describir lo que siento. Que escriban los que logran hacerlo.

8 comentarios:

ricbonco dijo...

Es difícil aprender a perder. Como dice otros aceptaron la derrota, yo tal vez sí la he aceptado pero me da más fuerza para seguir luchando, por mis sueños, por lo que quiero para mi país.

Saludos

Simón dijo...

Algunos comentarios del Google Buzz:

Manuel Corrales - si mae me senti igualito!!! Vote... se me hizo un nudo de orgullo en la garganta... pasaron las horas y senti q mi voto probablemente no cayo al fondo de la caja... no tenia el poder q el tse me dijo q tenia... definitivamente por esta vez... votar no fue lindo ni pura vida... jajaja

diego rodriguez - yo he votado 3 veces en mi vida, y las 3 han sido por el PAC.
recuerdo que la primera vez lo hice con la ilusion de romper con el bipartidismo que ha gobernado a costa rica de una manera tan brutal por tantisimos años y tantisimo inepto (figueres olsen, abel pacheco como sus mejores ejemplos). recuerdo haber visto en otton una persona bastante inteligente y en el pac un partido que crecia con grandes ideales y un grupo de seguidores a los cuales les gustaba utilizar su materia gris.
la segunda vez casi no voy a votar porque en esa primera vez comprendi que el tico era bastante tonto para votar por el color de un partido y arias se lo iba a llevar.. aun asi fui y bueno, 4 años de corrupcion mas tarde llegue con grandes esperanzas a ver si de alguna manera costa rica habia abierto los ojos... pufff vaya desinflada!!! totalmente desmoralizado por los resultados.. yo confiaba en una segunda ronda!! me aguevas

IAZurdia dijo...

Muy buen artículo Simón. Muchos nos sentimos así. Yo trabajé desde diciembre en la campaña del PAC. Primero uno se involucra racionalmente -sabe que el PAC y Ottón, entre otros, son la mejor opción-; pero luego, a pocos días de las elecciones, uno se termina involucrando emocionalmente. Uno cree realmente que se puede ganar, se apunta a las caravanas, busca votantes, trabaja en las propias elecciones (fui fiscal y estuve en el escrutinio de una mesa: jornada de 16 horas este domingo), etc. Yo sé cómo es el sentimiento. No es nada lindo. Luchar contra una maquinaria electoral como la del PLN es prácticamente imposible, pero se hace la lucha. Todavía mantengo la esperanza de que en 4 años las cosas se nos den; pero más importante aún es que este resultado no me alejará del partido. Con más razón -porque se trabaja sin intereses económicos y sin engaños- soy orgullosamente del PAC.

Saludos.

Anónimo dijo...

Si hablamos del pueblo yo recuerdo cuando chema se lanzó a ser electo, el mismo chema que no enfrentó a la justicia de este país, ni tampoco la justicia fue por él, el caso es que, en aquel momento que fue electo y sin acordarme de los otros candidatos contrincantes, posiblemente más de lo mismo, se conversaba del psicopata y de dudas en la familia del expresidente, del caso Chemis y muchos otros cuestionamientos hacia su persona, de su formación militar y de tantas muchas cosas más, pero fue electo democraticamente, por lo que me he puesto a pensar desde aquel momento, que hace elegible a los candidatos de este país, filosofando un poco creo que la teoría del porecito cobra fuerza y nubla el pensamiento popular, y si haciéndole un titere a una candidata y poniéndole acusaciones no se despertó justo ese sentir en la poblaciòn, no se que lo hará, pueda ser que el debate y tantos comerciales en donde otto y otton le anotan con su nombre "ud doña ... y los hermanos ... son la misma historia" y dejan ventilar el acalorado furor que la politica ha despertado en cada uno de ellos sin mediar por un momento que se dirigen a una mujer (con un color politico pero sigue siendo mujer), y que en este país un gran porcentaje de votantes son mujeres y a la vez entre ese grupo muchas han sido gritadas y maltratadas, diganme si no creen ustedes que eso iba a causar una actitud de porecito por un lado y de perdida de valores de respeto, cordialidad y elegancia que no se vieron demostrados en una campaña que no dejó más que evidente la carencia de todo asomo de estos mismos valores, casi faltaba que estos candidatos los invitaran a ponerse los guantes para que se apañaran unos con otros o ottos con una, como se quiera entender, falto una postura más elegante de parte de los candidatos cosa que si se le vió a Fishman en el debate, lo único es que este candidato desde que arrancó tenía las cartas hechadas, los otros en cambio se las hecharon durante el proceso, yo fuí vote y no tuve el candidato que quise de presidente, más no me hecho a morir, se logró una asamblea más que fraccionada y pienso que el dialogo prevalezca, la mediación de parte de los representantes de cada partido para que los buenos proyectos a favor del pueblo y no de unos pocos sean aprovados: asuntos de seguridad, de pensión, de vivienda, de salud, de salario (en este ultimo recalco de todos, no de unos cuantos), que demuestren al final de estos proximos 4 años que todas las mentes de todos los colores se pueden juntar para tener una mejor Costa Rica, mejores ciudadanos y aun más mejores candidatos.

Simón dijo...

Gabriel Castro Mae sí, un golpe al hígado, ahora sólo queda pelar los guachos y afilar plumas, teclados y gargantas. Atentos que se viene el desastre

KagosaVampire dijo...

Pensé lo mismo. Estaba viendo la tv en la noche y mi amigo y yo lo unico que hicimos fue vernos y decir "mierda".
Estoy (aun) demasiado decepcionada... y con colera tambien... estoy resentida con los ticos... lo unico que puedo hacer seguir viviendo...

Marshal dijo...

Muy buen texto, y yo creo al contrario, que somos buenos perdedores, perdedores que aun con todo seguimos con un ideal, con ganas de que las cosas cambien; de ver una CR diferente.

El mal perdedor simplemente se queda en la pérdida. Nosotros queremos seguir trabajando y para mi eso nos hace buenos perdedores.

Saludos

omar dijo...

El asunto radica en que como estamos en una democracia liberal-burguesa, hasta la derrota y el gane tiene un protocolo y una línea incorruptible... rememoremos a nuestro "querido" Oscar Arias criticando a quienes le ponen trabas, enarbolando los resultados del referendum o suplicando por la "unidad" de criterios y proyectos... es evidente, que para la conservación y la manuntención es necesario que exista UNA ÚNICA OPCIÓN; por eso diré eternamente, Ottón (así como toda los (as) participantes de la arena electoral), no son real oposición, siguen siendo parte de la derecha liberal, es una realidad... incluso, si Eugenio (la verdadera oposición), muere aquí, es un ejemplo más de que el Frente Amplio es nuestra izquierda con matices de derecha.

Quienes votaron por Ottón, no lo hicieron para frenar el capitalismo y la derecha, sino para frenar la barbarie del neoliberalismo... "el menos malo" en su máxima expresión, pero sigue siendo malo (inteligente y todo, sigue siendo de derecha).

Y por supuesto, como buenos perdedores dentro de la democracia burguesa (prefiero ponerle apellido), hay que dar paso a la ÚNICA OPCIÓN... si al final de cuentas: la democracia se reduce al ámbito electoral.

En todo caso, somos seres políticos y nuestras acciones evocan un proyecto de sociedad; si queremos ser coherentes, nos toca seguir trabajando (prefiero el término) y no dar un estúpido discurso de rendición, porque la DEMOCRACIA NO SON LAS ELECCIONES, sino el papel activo político de la ciudadanía... para todos aquellos y aquellas que dicen que votar es un deber y un derecho, la participación política lo es también.

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