De niños y niñas: el futuro es hoy

Parece curioso escribir para grandes en el día del Niño y la Niña. Pero además de que ellos y ellas no leen estas cosas sino otras más divertidas, somos nosotras y nosotros quienes tenemos que “cambiar el disco”.

Muchos hemos vivido escuchando cosas como que “la niñez es el futuro del país” o frases como la trillada “los niños de hoy son los hombres del mañana”. Sería bueno saber por qué, pero en muchas ocasiones se piensa en la niñez en términos, llamemos, potenciales. Sin querer robarles el pedazo de futuro que les toca, llamo a que pensemos siempre en su presente.

La niñez se trata básicamente de ser feliz. Un objetivo que, si bien parece simple, posee más obstáculos que muchos trámites burocráticos. A decir verdad, la vida entera tiene eso por meta, pero al crecer pareciera que lo perdemos de vista.

Pero bien, el que un niño o una niña pueda desarrollarse felizmente depende de muchas cosas. La gran mayoría de esas variantes están en manos de mayores, en quienes reside la responsabilidad de generar contextos positivos, donde la inclusión, la equidad y la justicia se encuentren en un primer plano.

Ello no quiere decir que haya que tomar su camino entre las manos y trazarlo. Se trata de brindar las herramientas y espacios (recreación, educación, comunicación, seguridad, ambientes sanos) para que ellas y ellos puedan desenvolverse hoy, sonreír hoy, tomar decisiones hoy y proyectarse hoy, con sus derechos, como niños y niñas que son.

Ya diría el ambientalista estadounidense Lester Brown una frase (que algunos dicen es un proverbio africano) muy contundente: “No hemos heredado la Tierra de nuestros padres, la tenemos prestada de nuestros hijos”. Yo no tengo hijos ni hijas, pero de cualquier manera, el préstamo les está saliendo un poco caro. Brown lo dijo para referirse a los recursos ambientales, pero yo hablo de toda la vida que les tocará vivir. Ellos no nos deben ningún favor, somos nosotros quienes nos debemos a ellos.

Cuando vivamos el día del niño y la niña, no seamos únicamente los grandes que quisieran seguir siendo infantes. Recordemos que, por ejemplo, a pesar de su edad, alrededor de 215 millones de niños y niñas pasarán este 9 de setiembre trabajando como adultos y adultas, según informa la OIT.

Pensemos las situaciones complicadas de todos los días, cercanas, las historias difíciles, no para quedarnos allí, sino para que esas historias se puedan transformar en relatos bellos. Hagamos todo lo necesario, y actuemos ahora, porque esos cambios se necesitan para hoy, y no para el futuro.

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