De terremotos y perspectivas

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27 de Febrero, Chile. 26 de Febrero, Japón. 12 de Enero, Haití. Alguien por ahí en facebook, escribió que después de las tragedias vividas en estos países "ahorita nos toca a nosotros :S". Bien, mucha gente dice que los terremotos nos hacen recordar cosas que tenemos olvidadas. De hecho, esta frase fue muy resonada en el caso de Haití, un país marginado en todo sentido, en donde la catástrofe de condiciones humanas se vio maximizada por la fuerza de la naturaleza. Lo que yo me pregunto entonces, es cuánto dura ese efecto de "voltear la mirada". ¿Es que en Costa Rica tiene que suceder en el Valle Central para que nos suceda a "nosotros"? Mucha gente en Cinchona y lugares aledaños siguió buscando respuestas, que, a pesar de los esfuerzos de muchas asociaciones que intentaron dar su ayuda, no llegaron en el momento debido o hasta el momento no llegan.

Sé que algunos tenemos amigos en los territorios donde se dieron estas tragedias y en gran forma nos sentimos impotentes por a veces no poder hacer más que ver a través de la web y la televisión la magnitud de los hechos acaecidos. También genera esa sensación el darse cuenta de las grandes diferencias entre dos países de América Latina ante un evento de índole similar, cómo en uno de ellos ni siquiera tienen lo mínimo para defenderse y cómo corren más y más lágrimas que se unen a las de la situación anterior. Las ayudas, para variar, despiertan tarde.

Con todo y todo, no sobrará decir una vez más que sentimos dolor por nuestros hermanos de Chile y que estamos esperando por la vía que sea posible para ayudar.

Eso sí, que no se nos olvide que acá también están sucediendo cosas cada día.


Hermanos todos. Saludos.

Suerte personal

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No sé si algún día los veré juntos. Pero por ahora, sé que esta es la forma más cercana de cumplir una de mis aspiraciones más grandes como fanático de la música popular. Como más de uno ya se enteró, Fito Páez vendrá a Costa Rica para el Festival Internacional de las Artes, a efectuarse a finales de marzo. Allí estaré, al igual que en uno de los dos conciertos de Joaquín Sabina, que (¡qué demasiao!) que será en mayo. Increíble, en tan poco tiempo.

Yo sé que no sólo me sucede a mí: hay otra serie de eventos musicales en nuestro país que están volviendo loco a más de uno. Parece que el 2010 (con claras excepciones, por supuesto) me está trayendo cosas buenas.

Cosas como esta, el haber terminado con el verano universitario en buena forma y otras felicidades más personales, dan ganas, de vivir, de disfrutar y de trabajar. Justo ahora, se me quitó el bostezo y tuve algo de tiempo, y le cambié la fachada al blog. Me dicen en los comments qué les pareció. ;)

Intentaré tomar más ritmo y comenzar a escribir. De todo un poco y como antes. Ahora que las ganas me van subiendo. Saludos.

Sí, no sé perder.

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Tenía ganas de escribir, pero cuando pude, estaba demasiado ocupado sintiéndome triste.

El domingo me atreví a estrenar mi cédula para votar (ya la había estrenado en otros campos, claro), y lo hice con ganas de ganar, pensando, leyendo, con sed de cambio y, si bien se supone que la decisión se tomaba con la cabeza, mi ser tenía argumentos muy adentro desde ya hace algún tiempo que provocaban que también lo hiciera con el corazón. El día anterior crucé San José a pie después de venir de la casa de mi novia, y el jolgorio en Avenida Segunda (que la verdad, ya con conciencia de ello, nunca lo había experimentado en vivo) me emocionó más de lo que yo esperaba, de seguro por ver gente feliz, celebrando con banderas y pitando, sin que hubiera ganado la selección. Pero no sólo por esa algarabía, sino porque los colores rojo y amarillo abundaban. Y sentí una especie de esperanza. Me decía a mí mismo que el voto del domingo sería un paso hacia una democracia un poco más parecida a las de la teoría en la clase de sociología.

Y vino esa mañana. Salí a votar cerca de las 7 de la mañana, para pasar el resto del día haciendo un reportaje para mi clase de fotografía. Cuando marqué con la crayolita anaranjada, no hubo ninguna experiencia sobrenatural, ni ningún sentimiento de orgullo exagerado. Más bien, cuando deposité las papeletas en las cajas, sentí una especie de alivio y retorné junto a mi padre hacia mi casa, con un silencio que de alguna manera expresaba mis deseos de que mi voto tuviera tanto poder como creía posible.

Pasé mi jornada entre fotografías de niños cantando porras, basura de banderas, afiches y stickers, políticos y votantes, moviéndome de un centro de votación a otro. Por la tarde me encontré con mi novia en el Centro de San José, y, después de huir de los pitos ya cansones de la avenida segunda, juntos esperamos los primeros resultados, viendo en un televisor de perillas en el puesto de flores diagonal al Banco Central.

La señora del puesto subió el volumen y Sobrado comenzó a leer. Mi novia y yo nos mirábamos perplejos, incrédulos del desastre que se pavoneaba ante nuestros sentidos. Cuando venía en el autobús hacia Cartago, Gabriel me envió un mensaje: "Nos fuimos a la PUTA. Ottón aceptó la derrota". Me di cuenta, igual que una amiga "real" y otros "virtuales", de que no soy un buen perdedor. Porque se supone que los buenos perdedores se resignan y le dan la mano al vencedor, le aplauden y sonríen sin dolor porque el esfuerzo se hizo hasta donde se pudo. Los buenos perdedores salen con la frente en alto pues el contrincante ganó porque, como se dice, tiene mejores condiciones, supera en cualidades y ganó, ganó, simplemente ganó...

Entonces, ¿Cómo voy a querer ser buen perdedor? Yo brinco, pataleo y hasta lagrimeo en primera instancia. No me quedo de brazos cruzados ni acepto que este proyecto de Estado repleto de corrupción, desigualdad, promesas falsas y pisadas sobre la dignidad de la gente, pueda ser lo mejor que tenga el país. Sencillamente no sé perder, ni entiendo por qué llegué a imaginarme que la gente tenía algún ansia de cambio. Nuestra democracia "más sólida de Centroamérica" no pasa ni pasará de que (usando una frase trillada) cada cuatro años se haga un proceso electoral "limpio" (es decir, con los golpes más o menos camuflados y un pueblo casi sonso y sonriente ante lo que le pasa enfrente). No sé perder, ni sabré hacerlo en estas condiciones.

Si para tener una curul, una silla presidencial o un alto puesto -según la sociedad del éxito en COSTA RICA- hay que "venderle el alma al diablo", ser servil o corrupto, entonces el anonimato será la redención pues nada rebasa el valor de la dignidad humana ni la honestidad como modus vivendi. -Mónica Zúñiga

No escribo más. No porque no tenga sobre qué hacerlo, sino porque no tengo ni lo mínimo de escritor como para describir lo que siento. Que escriban los que logran hacerlo.

Y ojalá amanezca.

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"El que dice que SantoFraude es sobre el TLC, no entendió nada." jdclarke00

Muchas veces, cuando terminamos de ver ciertas cosas, pensamos que lo hemos visto todo. En fútbol, si nos han metido 4 goles creemos que no nos meten el quinto... y duele. Y, sin seguir con futbolerías, vemos cómo la realidad, que sea cual sea siempre logra renovarse, nos va sorprendiendo de a poquito o de a mucho...

La campaña política siguió con esta regla y una vez más salió la bulla. Tras una campaña repleta de estupidez a la carta, el colmo terminó con que, saltándose el charco, en El País de España, se publicara una nota relacionada a la "creatividad" en la que se derrocharon millones. Por todas partes, con un marcado dejo de cansancio, se empezaron a ver y escuchar los "que acabe esta porquería" y mucha gente (y esto más visible en redes sociales) intentaba de alguna manera "bloquear" todo aquello relacionado con política. Nada de un escenario "feliz" para los votantes. Las opciones para el país (y muy empujadas por las encuestas) parecían estar quedando entre Chinchilla y Guevara (siga derecho). Hasta se escuchó que algunos por ahí "venderían el alma" con tal de que un ahora temible Otto Guevara no pudiera ascender al poder.

Como dijo Kagosa, ¿Por qué votar tiene que ser "lindo" o "pura vida"? Es una responsabilidad y un derecho, no una diversión. Y en estas condiciones, la carga por supuesto era demasiado grande y poco de "lindo" tenía ejercer el sufragio.

Pero llegarían entonces varios acontecimientos para mover el piso y sacar de la incredulidad (o la credulidad, como se quiera ver) a muchos que nos estábamos quebrando la cabeza para votar, principalmente en el caso de la silla presidencial. Mencionaría (y de fijo me salto algo pero acá voy) que primero la alianza PAC, PIN y AP comenzó a darle más forma a un movimiento (que por supuesto también corea des de las filas del Frente Amplio) que olió el fuerte peligro de que el neoliberalismo quemante de los libertarios y los verdiblancos tomara casi sin obstáculos el poder nuevamente y que continuáramos con la misma enfermedad. Después, los debates televisivos en donde pareciera Ottón Solís cobró fuerza, Chinchilla demostró sus carencias y Guevara fue fuertemente atacado desde todos los puntos por mostrarle como el ultraderecha que "originalmente era".

Y el último de los acontecimientos para mí hasta ahora de más impacto (y espero, ojalá de difusión): sale SantoFraude. Un documental que narra las "peripecias" y la "creatividad" con que fraudulenta y obscenamente se aprobó el TLC con los Estados Unidos. Muchos repartimos copias de este documental hasta donde pudimos para hacer eco de algo que nunca se podrá olvidar. Este es un audiovisual valioso, y claramente no porque hable del TLC, sino por todo lo que su aprobación implicó: un juego sucio de los entronados en el poder estatal para causar miedo en la población que no quería este tratado, grupo que eventualmente podría seguir en el poder en caso de que la mayoría decida seguir "adelante". Grupo que probablemente podría utilizar nuevamente esas "habilidades" (ubicadas en los medios) para lograr lo que desea.

No se trata de una satanización de aquellos que votaron por el Sí, sino de una recapacitación en un momento MUY oportuno sobre los hechos relacionados con ello; se busca quitar aquella división y buscar el cambio. Leí en parte de la blogósfera y en twitter que parecía que el documental no traía nada nuevo, que se trataba de cosas que el pueblo ya sabe, sobre manipulaciones que siempre se han dado... Y que por tal razón, parecía que lo "oportuno" del momento en que este documental sale al aire tenía fines pura y llanamente propagandísticos... Bien, si eso está realmente tan claro, ¿Por qué se sigue votando para continuar con la parodia? Además, insisto en que el momento es oportuno porque mucha gente en este país tiene memoria de 3 días...

Yo no pienso en que la opción que he escogido sea perfecta (porque siempre se critica que "uno cree eso"). Pues no, yo no veo a Ottón Solís como un adalid, mesías, santo, redentor... etc. Yo no creo que él haga que Costa Rica cambie de un día para otro, ni que la cambie toda. Yo sólo veo en el proyecto de la alianza el proyecto que nos dijeron imposible: un país solidario. Soy de los que cree en las propuestas integrales, cree que ya es mucho de este bache y que puede reducirse considerablemente la corrupción. Soy de los que va "a estrenar la cédula" y que quiere ver amanecer.

No se deje engañar.

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