Lo que viene por fuera

Un/a comunicador/a que no comunica. Es el problema básico. Al menos eso supuse hoy al mirar sin mucha atención las noticias del 6 al mediodía y escuchar a uno de sus suceseros decir que un hombre había sido atrapado como "presunto sospechoso". Ah, sí, un posible probable, un casi parecido.

Por ahí había leído que estas frases se dejaban escapar entre periodistas, principalmente de televisión, porque tenían que ser muy cuidadosos para no "inculpar" a alguien sobre quien estaban reportando. Bien, yo creo lo contrario, para mí, es falta de cuidado. Si no se generan contenidos valiosos y tampoco cuidan la forma, 'tonces, ¿Pa' qué estudian? Un cartoncito bonito tapa clavos.

Y se mira todo el tiempo. Frases como "repetir de nuevo" o la majestuosidad, propiedad intelectual de Nilsen Buján, de "lo degolló a la altura del cuello" aparecen siempre por ahí, a 29,7 cuadros por segundo. Alguien dirá, "¿Se trata acaso de hablar como un intelectual? Buscan mantener un lenguaje poco rebuscado". ¡Ya me van a agarrar! Si fueran irreverentes y buscaran contacto con la gente y los temas que espera el público, metieran cizaña, criticaran con toda la fuerza y no estuvieran "alineados" algunos medios por ahí, otro gallo cantaría. Pero se la pasan de almidonados y enlacados con perlita en la solapa.

Pero volvamos al punto inicial. Curiosamente, en mis clases de comunicación en la UCR he visto a pocas personas que sepan exponer ideas, que sepan defender sus argumentos tanto escrita como oralmente, o talvez en un producto audiovisual. Quizá en varios casos el problema es el argumento mismo, pero ¡bah!, el que las palabras que lo defienden no sean óptimas muestra 1) falta de entrega en su trabajo o 2) falta de atención y aceptación sobre los errores que se cometen.

Por lo simple: que falten tildes, que la foto esté mal tomada, que haya redundancias o que cada 5 palabras se escuche "digamos", es solo el envoltorio. Ahora imagínese lo que viene dentro.

Publicar un comentario en la entrada

2 comentarios:

GaB dijo...

Justamente pensaba en estos días sobre lo valiosa que es la capacidad de argumentar, para lo que sea. Siempre respetaré a un colega o a un oponente si logra estructurar argumentos convincentes y bien logrados.

Es una lástima y un síntoma, es un ¡Con razón! tras otro esta vara.

Las dos preguntas que me quedan como siempre son: ¿Por qué? y ¿Cómo se cambia esto?

Simón dijo...

Así es. Cuando están en la U, [email protected] profes dicen que "ya están muy grandes" para que les estén corrigiendo eso, y [email protected] que dicen que se valdrán de cada tilde para cagársele a alguien casi nunca lo hacen. Pero bueno, las causas son muy diversas, pero la solución depende de la seriedad con que las propias personas que tienen el problema afronten este y de que, al chile, el buen lenguaje para los comunicadores sea un filtro.

Publicar un comentario

Deje su comentario, cualquier aporte se aprecia. Todo spam o comentario discriminatorio será borrado.