Juventud sin futuro


“también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya”
Mario Benedetti

Sin casa, sin trabajo, sin pensión” se lee en una de las camisas de los “compas” que están en la Plaza del Sol en Madrid, España. “La primavera llega a Europa”: Londres, Berlín, Lisboa… la #Europeanrevolution inunda de “posts” y “twits” el ciberespacio. “El fantasma recorre Europa…” pero no el de las “barbas de Marx”, sino el de una generación que, como Yo, nació a finales de los setenta, la década de los ochenta o principios de los noventa.

Una generación que, como en mi caso, nació marcada por la guerras en Centroamérica, el financiamiento de USA a la contra, el boicot del FMI contra el gobierno de Carazo, la crisis de la deuda externa, la caída del muro de Berlín, el fin de la URSS,  el primer programa de Ajuste Estructural, el terremoto de Limón, el “no me acuerdo señor Juez” de Figueres, etc. etc. etc.

Somos una generación que nació en “crisis”. Nos han prometido cielo, pan y trabajo, y nos han dejado mucho chorizo, escaso pan y mal circo.  Nos prometieron el estudio como “herramienta de ascensión social”, pero se robaron las escaleras y nos han dejado aulas en bares y restaurantes, maestras y profesores mal pagados y al “extraño del pelo largo” boicoteando los presupuestos de las Universidades Públicas.

Somos una generación perdida cuyo “futuro” depende de cuán bien o mal compitamos con [email protected][email protected]” para -cuando existe- mantener el salario.  Somos la generación a la cual el mundo de la alta tecnología le ha puesto a contestar llamadas al Mr. que no sabe prender el CPU, administrar apuestas online o armar chips para la compu que China vende “Made in USA”.  Somos la generación que trabaja 12 horas, estudia 4, duerme -8 horas y vive 1 hora.  Somos la generación que ni Sartre, Silvio, Beauvouir, el Che, el vino, la marihuana o la cerveza logrará calmar… nacimos sin futuro, pero sí con todas las ansiedades comiéndonos los tiempos.

Somos una generación partida en cien pedazos: los que viven en el norte o el sur, los que viven en la ciudad o en la periferia, lo que hablan idiomas y a los que se les ha quitado el “derecho a hablar”, los que estudian en cárceles de ficción y los que estudian en “uni”-escuelas, sin baños, lápices o pizarras, los que se les ha prohibido amar a ella, a él, a ellos o ellas, los que viven cuentos de hadas como Guillemo y Kate, y los que como Julio, Diego y Ana les toca el cuento de la “bestia” para alcanzar el “sueño americano”.

Somos la generación que ha sufrido a Mubarak, Berlusconi, Sarkozy, Bush, Obama, Menem, Collor de Mello, los Ángeles del PUSC y los “Big Brothers”.  Somos la generación de los muertos de la Guerra del Golfo, Kósovo y los Balcanes, Afganistán, las Torres Gemelas, e Irak.  Somos la generación que ve en History Channel un continente africano que se parte entre los intereses de las grandes potencias, líderes tribales, el hambre y el SIDA.   Somos la generación que ha vivido y denunciado los abusos sexuales de las Iglesias (católicas, evangélicas…) y a quienes nos han prohibido “entrar al paraíso” por usar el condón y el anticonceptivo.  

Somos la generación que no calza ni entre los panfletos de la “izquierda”  y menos entre las maravillas del mercado de la derecha.  La generación a la que los partidos políticos no representan.  La generación que sufre en Egipto, Yemén, Bahrein, Tunéz, Lisboa, Grecia, Chile, Colombia, Madrid, El Salvador, Guatemala y Costa Rica…

La generación del “apocalipsis maya”, el colapso climático, el colapso financiero, la crisis agroalimentaria.  La generación cuyas reivindicaciones han sido robadas. La generación que no pierde nada, porque no tenemos nada.
 
La generación que por haber nacido sin futuro, sólo tiene un presente radical.  Un presente sin miedo. Democracia REAL YA, en Costa Rica y en todas partes.

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1 comentarios:

Fuerza Humana dijo...

Muy bien. Te comparto mucho de pensamiento pero principalmente el hecho de que nuestra generacion es una que no tiene partido, no somos de izquierda, tampoco de derecha y no hay ni existe una agrupacion consolidada que represente nuestra forma de pensar y ver las cosas.

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