ALTO: Porque los telenoticieros siguen para abajo

Es cansado seguir. ¿Pero cómo no continuar pidiendo calidad en los noticieros? ¿Cómo no creer que a doña Pilar se le olvidó que el "énfasis en los sucesos" iba a cambiar? ¿No hay otra forma de comunicar a Costa Rica?

Ver una edición completa de noticias en la televisión tica sigue siendo un reto. Se ocupan cualidades especiales: usted no puede ser asqueroso/a, sensible, ni tener ganas de mucha profundidad; requiere de un poco de morbo, tolerancia a las fiestas de blanco/negro y ser fiel al fútbol de Costa Rica (en especial al equipo del canal que está viendo).

Pocas cosas se salvan: algunos -algunos- editoriales de Ignacio y Pilar (que en ocasiones se adjudican omni-potestades), la seriedad de las noticias del 11 y otros casos muy -muy- especiales. Canal 15 no tiene aún un noticiero.

Es sencillo: no es posible seguir viendo tanto estereotipo en cada nota, no es posible seguir alimentando el morbo con tanta sangre, ni que las secciones de noticias sean sucesos, farándula y fútbol. No es posible que cuando hablen del juicio sobre la muerte de Natividad Canda, digan que el hombre fue "devorado"; o que cuando tiembla fuerte haya dos horas de transmisión con preguntas tan relevantes como "¿Cómo lo sintieron ahí?". No es posible que no diferencien un asesinato o un choque de un partido de fútbol. Mucho menos que cuando se reporta sobre la desaparición de un niño, salgan tomas de calzones en el suelo y luego la foto del bebé. No puede ser que se publique una pelea colegial (incluidos videos de Youtube), se entreviste a una adolescente con su identidad "protegida" y luego se entreviste a la madre como si no hubiera gente que los conociera. Tampoco que empeoren un discurso por medio de edición. ¿Es necesario seguir?

¿De qué se trata todo esto? ¿Seguir haciéndole caso a Mr. Rating nada más? ¿Vender, vender, vender? Además, según la economía, ¿No que la competencia hace que la calidad suba?
La disputa por la audiencia, y con ella por la publicidad, nos ha conducido a un panorama de medios en que los accidentes de tránsito y los delitos contra la vida y la propiedad son los principales temas. A contrapelo de la promesa de la economía neoclásica, la competencia de la prensa y la televisión han nivelado hacia abajo. - Carlos Sandoval
Pues bien, yo quiero pedir un alto. ¿Por qué? Porque lo podemos pedir. Porque hay algo que se nos olvidó en alguna parte del camino: las frecuencias de televisión son CONCESIONES. Sí, igual que la carretera a Caldera, el aeropuerto... y de igual manera se les puede tratar. Por muy poco que paguen -y este es otro tema-, quienes están en los canales de televisión no tienen el derecho divino de estar ahí. Se lo adueñaron, sí, pero tenemos el derecho de pedirles calidad, de informar de otra forma, de lograr otro discurso, de mostrar otras historias... Tenemos derecho a otra televisión. Y la queremos.

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