Descifrar la combinación de la Caja

Para algunos es una cuestión de finanzas. Quizá de una "Caja" que consume demasiados recursos, que debería comenzar a funcionar como una empresa privada para evitar sus crisis; algo de costos y beneficios. Quizá que con recortar gastos y mejorar los ingresos se resuelve todo el asunto.

Pero para mí es una cuestión de derechos humanos. Que mi madre reciba más que la indiferencia del médico, quien no le manda exámenes que no se puede pagar por afuera. Que cada vez que salgo para la U a las 6 am no tenga que haber una fila de señoras que corren el riesgo de quedarse sin campo. Que las citas para radiología no sean para dentro de 3 años. Para mí, es una cuestión de solidaridad, de universalidad y de un modelo de Estado que no se queda de brazos cruzados ante el posible panorama del simple y llano lucro, en el mejor de los casos con la salud; en el peor, con la enfermedad. Se trata de una crisis profunda (originada en el mismo Estado) que se soluciona con diferentes medidas en el plano político, en el de la gestión institucional, en el de los servicios y, por supuesto, en el financiero.

Tal y como nos contó antes Juliana Martínez (integrante de la Comisión para revisar la Crisis de la CCSS), el grave problema financiero abre las puertas para revisar todo lo anterior. Dichosamente, así lo reflejó el informe que entregaron a la Junta Directiva: recomendaciones financieras profundas, que dan paso a recomendaciones sobre la gestión institucional y la calidad de los servicios. Se trata de un documento claro y pertinente (no sin divergencias entre quienes conformaron la comisión), que hace recomendaciones puntuales en todos los niveles para comenzar a descifrar el nuevo camino. Martínez, en un artículo publicado en Página Abierta, habla de 12 medidas que se pueden tomar sin demora alguna.

Con lo que algunos llaman "comisionitis", el Gobierno ya creó una nueva comisión para "evaluar" las recomendaciones hechas en ese documento y tomar cartas en el asunto. Pero si bien este documento es muy claro y arroja alguna luz, también es claro que el camino no es seguro, porque, como diría José Merino: "Hoy aparecen los mismos lobos con piel de oveja. [...] el primer paso es el político, eliminar la Presidencia Ejecutiva y cortar los lazos umbilicales del poder político y económico con la gestión directiva de la institución". Hay que sacar lo maleado y "cambiarle la combinación" a la Caja. Salir de la "inseguridad" social y, por fin, cambiar el modelo de gestión de los últimos años.

Para ello se requiere seguir encima, vigilando el proceso. Informándose, exigiendo derechos, criticando, ejerciendo presión por todas las vías necesarias. Sonará de panfleto, pero la Caja se defiende. ¿Problem privatizadores?

Cuando Chinchilla se operó en un Hospital Privado:
¿Por qué habría de "alterar" las listas? ¿No haría fila como todos los demás?


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