Que el 2011 no sea un mal presagio

No lo digo por Laura. Pero sí. La presidenta de las manos grandes ("no se nos ha escapado de las manos") tuvo un año delirante. Bloqueos, manifestaciones, huelgas. Unas más justificadas que otras, pero todas resultado de tanto tiempo de mangoneo continuo. A ese temblor de ciertos sectores que, por X o Y, "estallaron", hay que sumar los golpes que repetidamente se autopropinó este Gobierno y lo llevaron a este mal sabor a final de año, con ganas de seguirlo cocinando.

Chinchilla alega en su defensa que "le tocó" gobernar en la época en que salieron estos conflictos a flote. Laura no tiene toda la culpa del saqueo de la CCSS, ni es mandataria de este país desde los años 70, y por supuesto, ella no es culpable de lo que hizo el gobierno de Óscar Arias... ¿cómo? Dijo alguien en twitter: Laura habla sobre su gestión como si hubiera caído desde el cielo en la silla presidencial y encima la hubieran amarrado. Pareciera que no fue Ministra, Diputada, ni Vicepresidenta. "Le tocó" ser presidenta, ella no quiso.

Si bien sí, son tiempos difíciles, el plan de Chinchilla es quitarse el tiro todo el tiempo. "Pachequearse". Decir que el país está bajo su control cuando las estadísticas van más en su contra, cuando los indicadores socio-económicos muestran deterioro e inclusive cuando se están dando varias manifestaciones en la calle al mismo tiempo. Su táctica es no aceptar la crisis, no poner las barbas en remojo, echarle la culpa a los demás. Si es narcotráfico, todo es culpa de los otros países; si es la CCSS, de las administraciones pasadas; si es que la pobreza y la inseguridad ciudadana aumentan, también. Ella no gobierna. Ella solo tiene culpa de lo bueno... si es que lo hay. Pobrecita ella.

No podemos vivir con un solo día al año como el 30 de noviembre (en que se sepultó a Infinito Gold, se le dio un golpe al plan fiscal y acabó la huelga en las bananeras). No sé si soy el único que lo cree, pero necesitamos mucho más que eso. Para ello, las personas que están intentando trabajar bien en el país deberían recibir al menos una ventana de intercambio, recibir más que la indiferencia y prepotencia disfrazadas bajo el discurso de la gobernabilidad: "No nos dejan gobernar". Como si "gobernar" fuera "dictar".

Las organizaciones, empresas, comunidades y ciudadanía en general debería tener mínimo un espacio para ventilar y armar propuestas conjuntas, un espacio de diálogo con los diferentes poderes del Estado. Ya se ha demostrado que el atropello descarado, por más que se justifique, no funciona. El mejor ejemplo es el plan fiscal: querer medio armar y aprobar un proyecto a "golpe de tambor" provoca problemas nada despreciables.

Quisiera que el 2011 no fuera un mal presagio. Pero aún con los esfuerzos de muchas personas, yo por el contrario sigo viendo un Ejecutivo que junto a su bancada Legislativa tiende a cerrar los pocos espacios de participación, que no quiere voces contrarias, porque, en general, no quiere broncas. Un gobierno que no tiene un destino, ni ganas de tenerlo. Veo a un Gobierno que no quiere aceptar los escándalos, los errores, que omite, omite y omite. Hubo grupos que hicieron cosas buenas en este año, pero el problema es la actitud de quien les habría de "recepcionar", articular.

Sea porque "no los ve" o "no los quiere ver", la cosa es que Chinchilla y su equipo no están haciendo frente a los problemas "en serio", a partir de una escucha real y decisiones de fondo. Y en tanto, espero que por la víspera no salga el día, o el año. Que el 2012 tenga otra cara.

1 comentarios:

Amorexia. dijo...

Mae! eexcelente post! un lujo!

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