Boom Con MUY “a lo tico”

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Chewbacca y Chewpig
foto: fb Boom Con CR
(Por Lisa) Entre superhéroes y villanos las filas se alargaban. La fecha: sábado 21 de enero. Día del primer gran evento de Comic en América Central. Unos tarderos llegaban media hora atrasados, otros 45 minutos. Pero ninguno tan tarde como el evento mismo: hora y media después de lo acordado.

10:30 am se abren las puertas de la Antigua Aduana. Nos deleitan ilustradores ticos e internacionales, coleccionistas y fanáticos del arte del comic con sus diversos portafolios y pancartas, compitiendo por la atención del público. Público escaso, pero atento y motivado, que se repartía entre conferencias y ‘pasarelas’ de ‘Darth Vaders’, ‘Gandalfs’ y ‘Harry Potters’ (algunos de cientos de dólares de valor).

Por supuesto, MUY a lo tico: Las conferencias postuladas con antelación en la página del Boom Con, no fueron realizadas ni a la hora dicha, ni con el tema propuesto.

Por suerte, los expositores motivados por su pasión al arte de la ilustración, el cosplay, el graffiti (aunque el expositor NKO no lo llamaría arte), entre otros, lograron impartir inspiradoras conferencias que lograron calar hondo en nuestros seres creativos. Grandes nombres como Tim Townsend y Phil Noto nos hablaron de manera realista hacia lo que es trabajar para compañías como DC Comics y Marvel, dejando claro que si se quiere llegar a la cima, primero hay que pasarle por encima a dibujantes como ellos.

Minitaller de dibujo, por Tom Bancroft. fotos: Lisa Sánchez.

Otros expositores internacionales como Tom Bancroft, creador de ‘Simba’ de la película ‘El Rey León’, y Angelo Libutti, animador de la película ‘Alvin y las Ardillas’; nos sorprendieron con su alegre sentido del humor y sus conferencias detalladas acerca de sus trabajos en ‘Disney’ y otras grandes compañías.

Don Carlos Figueroa, creador de Tricolín.
Foto: Lisa Sánchez
Un importante momento de la convención fue el homenaje realizado a Don Carlos Figueroa, el creador del famoso personaje Tricolín, por la importante labor de llevar las historietas a un nivel educativo y muy atractivo para los niños. Muchos concordamos con el concepto mencionado por el expositor Ulloa, de que el señor Figueroa puede ser considerado el padre del comic costarricense.

Artistas nacionales tuvieron la oportunidad de mostrar sus trabajos al público, entre los que se contaban a Jhon Timms, Ariel Arburola, Allan Cedeño y colectivos como ‘El Zarpe’, entre muchos otros. Dando un importante aporte al arte del comic nacional y poniendo a prueba sus capacidades a la par de artistas internacionales de gran trayectoria.

Terminado el evento se pueden poner de lado los atrasos, faltas y cambios repentinos en el programa para agradecer el esfuerzo del grupo pequeño de organizadores por llevar a cabo un evento tan ambicioso como el Boom Con. ¡Grandes expectativas para el próximo año!

|+|: Video 

¿De “Proa” a “Popa”?

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Por Carlos Sandoval García

La edición de La Nación del pasado domingo 15 de enero me produjo una doble tristeza. Por una parte, tanto la portada del periódico como la de la "Revista Dominical" encallaron en la estigmatización de La Carpio, una comunidad en donde laboré junto con otras colegas del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Costa Rica y que puedo decir que conozco de a pie. Dar cuenta que "Seis pandillas se reparten La Carpio" es, hay que decirlo, un lugar común que no resiste la prueba empírica.

Sin duda hay delincuencia y criminalidad, pero es indiscutible que la inmensa mayoría de las personas que efectivamente se reparten La Carpio son las trabajadoras domésticas, los trabajadores de la construcción y los oficiales de seguridad del San José que nos gusta y al que aspiramos. Innovador hubiese sido preguntarse cuántos proyectos tiene el INA en La Carpio, justamente la comunidad más próxima a las instalaciones centrales de esta institución autónoma. O consultar al Ministerio de Educación por qué aún hoy no se cuenta con una secundaria en la comunidad.

Por otra parte, la segunda tristeza me la genera leer que con ese reportaje se inaugura una nueva etapa de "Proa", que vuelve a llamarse "Revista Dominical", el nombre que llevaba hace algunos años. Me queda la enorme duda de si ese es el mejor modo de inaugurar una nueva fase de la revista del diario más consolidado de Centroamérica. La combinación del recurso a la estigmatización de lugares (La Carpio) y actores (pandillas) se complementa con un anodino reportaje acerca de la soltería. Así, sensacionalismo y frivolidad son los aperitivos de esta nueva etapa.

Sinceramente, ni La Carpio, ni la ciudadanía ni el mismo periódico La Nación merecen esto. Con todo respeto, parece haber una evidente carencia de imaginación periodística para trascender las fórmulas fáciles y los lugares comunes. Respecto al trabajo publicado en el suplemento "Áncora" del domingo 24 de setiembre del año 2006, bien puede decirse que mucho camino se ha desandado.

Y aclaro, no escribo asumiendo que de oficio haya que discrepar con La Nación. El lunes 17 Juan Fernando Lara publica un muy buen balance sobre el tráfico de armas, que confirma que hay un lugar para el periodismo que facilita la comprensión del acontecer. Es decir, no se trata de la crítica por la crítica. Ello para no mencionar las columnas de Barraza en fútbol, y de Krugman en economía. Cada una, a su manera, motiva el inicio de la semana.

En buena concisión periodística, "La Nación" estaría para más. No es con referencias a “otros”: sean estos pandilleros o maripepinos, quienes al tiempo que son rechazados ejercen atracción, que un periódico grande puede aspirar a ser un gran periódico. Cuando se incide en la opinión pública, en la conformación de imaginarios sociales y, ciertamente, en las agendas de otros medios se requiere trascender salidas fáciles. "Proa" era un nombre muy grande para una revista con una muy pequeña carta de navegación. Sin embargo, esta nueva versión, más que "Revista Dominical", parece corresponderse a "popa".

La invasión de los Qr

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Para algunos este post no aportará nada nuevo, sin embargo a otros les resolverá una de esas incógnitas cotidianas que suelen tomarnos desprevenidos.

Tal vez han notado que cada vez en más medios se pueden encontrar "cuadritos" como el de la derecha. Esto es lo que se conoce como código Qr, su nombre viene de Quick Reading Code, o código de lectura rápida, en español.

Existen desde hace más de 10 años. Empezaron como una alternativa a los códigos de barras tradicionales en Japón y con el avance de los dispositivos móviles empezaron a utilizarse en todo: desde la publicidad, hasta el arte callejero.

La tendencia de usar códigos Qr se ha expandido por el mundo, pues esta tecnología es de uso libre y con un simple generador online se pueden crear diversos tipos de código, con variedad de información a la que se puede acceder con el software adecuado en el dispositivo móvil, laptop o computadora de escritorio. El dispositivo utiliza la cámara para escanear la imagen y mostrar la información codificada.  

Si bien se puede hacer un uso ingenioso de estos códigos, no se debe caer en el error tan común de usar las cosas simplemente por que están de moda o "son cool".

Colocar un código Qr en la etiqueta de un producto para ampliar la información sobre el mismo o para dirigir la atención del cliente a alguna promoción puede ser un gran acierto. Utilizar un Qr en una tarjeta de presentación con la información personal y los datos importantes puede ahorrarle a la persona que recibe la tarjeta la "molestia" de ingresar la información a su agenda o a su teléfono móvil.

Claramente en Costa Rica aún estamos lejos de llegar al nivel de Japón en el uso de códigos Qr, pero con el abaratamiento de los costos y la magia del financiamiento instantáneo son cada vez más los teléfonos móviles inteligentes y las tabletas en la calle, por lo que es casi seguro que con ellos aparezcan también más y más códigos en productos y piezas publicitarias.

TV Digital: asuntos ciudadanos

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Se podrá ver tele en alta definición (ache-dé).
Se pasaría de un formato casi cuadrado a uno más alargado.
Hay algo sobre japoneses y brasileños.
Usted tiene que comprar un tele digital o una cajita, si no no ve nada.

Para muchas personas que han hablado sobre el cambio de TV analógica a TV digital en Costa Rica, eso podría ser todo. Elementos técnicos y complicados a veces: se verá mejor, 16:9, norma ISDB-Tb, interactividad, más canales, ancho de banda... Y sí: para la mayoría de voces, el "apagón analógico" es una cuestión de consumidores, de cómo deben comprar un aparato para poder ver televisión de ahora en adelante y de las ventajas tecnológicas que este cambio trae. Sin que implique mucha gente informada, al menos en internet se puede encontrar bastante información en este sentido.

Sin embargo... ¿El contenido? Las personas que están frente al televisor no son solo consumidores: son ciudadanos, con derechos. Entre esos, el derecho a la comunicación. Como en muchos otros temas, no es casual que esta parte se omita. Muchos actores tienen interés en que la televisión digital se vea como un tema únicamente de negocio. Son los mismos a quienes no les interesa que la legislación cambie en su contra, seguir lucrando a partir de la falta de regulación, la venta de basura audiovisual y en ocasiones a partir de la desinformación.

Desentrañemos un poco el asunto. Habrá más canales, más interactividad... pero, ¿Y si los canales presentan la misma o peor oferta que la actual? ¿Si nos recetan más "formatos", reality shows, sangre, toros, novelas mexicanas y colombianas? Pues bien, este momento es el más óptimo para tener un debate de fondo (que se ha omitido por añales) sobre la calidad, los contenidos, el uso y fines que se le da a las frecuencias del espectro radioeléctrico en Costa Rica.

Este es el momento para hacernos preguntas como: ¿Por qué las televisoras comerciales pagan solo 3 mil colones al año por el uso de una frecuencia que es una concesión del Estado? ¿Por qué hay tantos contenidos importados de baja calidad? ¿Por qué no se definen claramente televisoras comerciales, públicas y comunitarias? Entre otras. Pero lo más importante: ¿Qué modelo de televisión queremos? ¿Una que se rija solo bajo el imperio del mercado y el rating? ¿O una inclusiva, participativa, plural, que le dé espacio a las diferentes voces que hay en el país y que no solo "entretenga"?

Personalmente yo prefiero la última opción. Costará convencer a muchas personas de que se pueden exigir contenidos distintos en la televisión y que el "perillazo" y el mercado no son la única solución. Sin duda, la discusión tiene un alto componente político y es por ello que el tema se dificulta. Pero también hay que evidenciar que es un tema de altos intereses económicos y que no se puede abordar tan inocentemente. La comunicación es un derecho. La televisión puede cambiar.

La histeria del fin

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Por Daniela Mora

No es la primera vez que las redes sociales se llenan de expertos en…casi cualquier cosa. Ahora resulta que los “ruidos extraños” que según se dice, se escucharon en horas de la madrugada del domingo, fueron causados por aliens, los mayas, el diablo y el puritico anticristo en persona con el menester de anunciar el fin del mundo.

Además de no entender la manía de gritar a los cuatro vientos que este año se acaba el mundo e incitar a la histeria colectiva de aquellos que no saben que no todo lo que se dice es cierto, en lugar de aprovechar el tiempo en cosas, digámoslo así, productivas; no logro comprender las ganas que parece tener cierta gente de que en serio se acabe el mundo pronto.

¿Cuántas veces nos han anunciado el inicio del apocalipsis, la venida de los mayas y cuanta tontera se le ocurra a la gente? ¿Tanta gana tenemos de dejar de vivir o es simple pereza mental de enfrentar nuestro porvenir? Además, esto trae consigo algunas formas de ver la vida que nunca he logrado entender, que dan pie a la mediocridad y al estancamiento. ¿Es así como queremos vivir el resto de nuestras vidas?